¿Has observado que tu perro o tu gato empieza a perder pelo en el lomo? ¿Notas una franja cada vez más despoblada a lo largo de la columna vertebral, una zona sin pelo cerca de la cola o pequeños claros que antes no estaban ahí?
La pérdida de pelo, conocida como alopecia, es un signo que puede tener diferentes causas. Algunas son relativamente sencillas de tratar; otras requieren pruebas veterinarias para identificar el problema.
Lo importante es no dar por hecho que se trata de algo estético, de la edad o de una muda normal. La localización de la alopecia, el aspecto de la piel y la presencia o ausencia de picor pueden ofrecer pistas importantes.
1. ¿Qué es la alopecia?
La alopecia es la pérdida parcial o completa del pelo en zonas donde normalmente debería crecer. Puede aparecer de forma localizada, afectar a varias partes del cuerpo o extenderse por una superficie amplia.
En ocasiones, el pelo se cae desde la raíz. En otras, se rompe porque el animal se rasca, se muerde o se lame repetidamente. Esta diferencia ayuda al veterinario a investigar el origen del problema.
Cuando la pérdida se concentra en el lomo o sigue la línea de la columna, conviene observar especialmente la zona media y posterior de la espalda, la grupa y la base de la cola.
2. ¿Por qué aparece en la zona de la columna?
No existe una única causa, y algunas enfermedades producen patrones diferentes según la especie.
Pulgas y alergia a sus picaduras
Es una de las primeras posibilidades que conviene investigar, especialmente cuando la pérdida de pelo afecta a la parte posterior del lomo y a la base de la cola.
La dermatitis alérgica por picadura de pulga aparece cuando el sistema inmunitario reacciona a sustancias presentes en la saliva del parásito. El animal puede sentir un picor intenso, rascarse, morderse o lamerse hasta romper el pelo y lesionar la piel.
Un detalle importante: no encontrar pulgas no descarta esta posibilidad. Algunos animales se acicalan tanto que eliminan los parásitos visibles, y una sola picadura puede desencadenar una reacción importante en un animal sensible.
En los perros, la zona lumbar y la base de la cola son localizaciones especialmente características. En los gatos, las manifestaciones pueden ser más variadas y afectar también a otras regiones del cuerpo.
Alergias y otros problemas dermatológicos
Las alergias ambientales, determinadas reacciones alimentarias, los ácaros y algunas infecciones pueden causar picor y pérdida de pelo.
También debemos considerar las infecciones por hongos, como la dermatofitosis, que pueden producir áreas sin pelo, descamación y lesiones de aspecto variable. Algunas son contagiosas para otros animales y para las personas, por lo que es importante identificarlas correctamente.
El enrojecimiento, las costras, las pequeñas heridas, el mal olor o la aparición de zonas húmedas pueden indicar inflamación o una infección secundaria.
Lamido excesivo en gatos
Los gatos son animales que dedican mucho tiempo al acicalamiento. Sin embargo, cuando se lamen repetidamente una zona hasta dejarla sin pelo, debemos preguntarnos por qué.
El picor causado por pulgas, alergias, parásitos o infecciones es una posibilidad importante. También puede existir dolor o malestar en la región afectada.
El estrés puede contribuir a determinadas conductas de acicalamiento excesivo, pero no debe considerarse la explicación automática. Antes de atribuir la alopecia a una causa emocional, es necesario descartar problemas físicos.
Alteraciones hormonales y otras enfermedades
Algunas enfermedades endocrinas pueden provocar cambios en la densidad y el crecimiento del pelo. Entre las posibilidades que se valoran en perros están el hipotiroidismo y el hiperadrenocorticismo.
En estos casos, la pérdida de pelo puede ser relativamente simétrica y no siempre se acompaña de picor intenso. El veterinario tendrá en cuenta otros signos, como cambios de peso, alteraciones de la piel, variaciones en la actividad o cambios en la sed.
En gatos, una pérdida de pelo simétrica tampoco significa necesariamente que exista una enfermedad hormonal. Con frecuencia, es preciso investigar primero causas dermatológicas que provocan lamido excesivo.
Fricción, lesiones y otros factores
El roce repetido, una lesión previa o determinadas alteraciones del folículo piloso también pueden ocasionar pérdidas localizadas.
Por otra parte, la caída generalizada del pelo puede aparecer después de algunas enfermedades importantes o por otros factores que afectan al ciclo de crecimiento del pelaje.
Por eso, observar dónde comienza la alopecia y cómo evoluciona es tan importante como examinar la zona afectada.
3. ¿Qué debemos observar en casa?
Antes de acudir a la consulta, podemos recoger información útil sin manipular excesivamente la piel.
- Localización: ¿está justo sobre la columna, en los laterales del lomo o cerca de la cola?
- Extensión: ¿es un pequeño claro o una zona que aumenta progresivamente?
- Aspecto de la piel: ¿está normal, enrojecida, oscura, descamada o cubierta de costras?
- Picor: ¿se rasca, se muerde o se lame con insistencia?
- Forma del pelo: ¿ha desaparecido por completo o quedan pelos cortos y partidos?
- Evolución: ¿ha aparecido de repente o lleva semanas o meses avanzando?
- Otros síntomas: ¿hay heridas, dolor, cambios de comportamiento o alteraciones del apetito?
Una fotografía tomada cada pocos días, desde una distancia y una iluminación similares, puede ayudar a documentar la evolución. No sustituye la exploración veterinaria, pero permite mostrar los cambios con mayor precisión.
4. ¿Cuándo debemos acudir al veterinario?
Conviene solicitar una consulta si la pérdida de pelo es nueva, persiste, se extiende o reaparece. También si el animal se lame o rasca continuamente, o si la piel presenta alteraciones.
La valoración debe ser más rápida si aparecen heridas abiertas, dolor importante, secreción, inflamación marcada o un deterioro general. Si el animal está muy decaído o presenta otros signos graves, necesita atención veterinaria urgente.
El diagnóstico puede incluir la exploración de la piel y del pelo, la búsqueda de parásitos, una citología, pruebas para detectar hongos o, cuando esté indicado, análisis de sangre y otras pruebas complementarias.
No todos los animales necesitan las mismas pruebas. La elección depende de la distribución de la alopecia, su evolución y los hallazgos de la exploración.
5. ¿Cómo podemos ayudar?
El tratamiento depende de la causa. Puede requerir un control antiparasitario adecuado, medicación prescrita por el veterinario, tratamiento de una infección o medidas específicas para una enfermedad subyacente.
Mientras se identifica el origen, podemos:
- Mantener una prevención antiparasitaria apropiada para la especie y las características del animal.
- Evitar que se haga daño mediante el rascado o el lamido, siguiendo las indicaciones veterinarias.
- Mantener el entorno limpio y las rutinas estables.
- No aplicar aceites esenciales, cremas humanas, champús medicados ni remedios caseros sin comprobar antes que sean apropiados.
- No administrar productos antiparasitarios para perros a gatos: algunos ingredientes, como la permetrina presente en determinados productos caninos, pueden resultar muy tóxicos para los gatos.
No es recomendable afeitar la zona ni iniciar suplementos para el pelo sin conocer la causa. El objetivo no es únicamente conseguir que vuelva a crecer, sino resolver el problema que provocó su pérdida.
6. El bienestar empieza por observar
El pelaje cumple funciones importantes: contribuye a la protección de la piel y participa en la regulación térmica y en la percepción del entorno. Sus cambios pueden ayudarnos a reconocer que algo no va bien.
Una zona sin pelo no siempre indica una enfermedad grave, pero tampoco debemos ignorarla porque el animal no parezca molesto.
En Patas Bien Cuidadas defendemos una forma de cuidar basada en la observación, el respeto y la atención individualizada. Cada perro y cada gato tienen necesidades diferentes. Mirar con detenimiento, evitar tratamientos improvisados y buscar ayuda cuando es necesario son decisiones sencillas que pueden marcar una gran diferencia.
¿Has observado pérdida de pelo en el lomo de un perro o un gato? Comparte tu experiencia y recuerda que una fotografía o una descripción pueden orientar, pero no permiten establecer por sí solas un diagnóstico.
Para ampliar información
- Pérdida de pelo en perros — Manual veterinario MSD
- Pérdida de pelo en gatos — Manual veterinario MSD
- Dermatitis alérgica por pulgas en perros y gatos — Manual veterinario MSD
Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta veterinaria.

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