🐱 La barriga del gato: una zona vulnerable que no siempre quiere que toquemos

Ginger cat lying on its back on a blanket in a living room

¿Por qué muchos gatos no quieren que les acariciemos el abdomen? ¿Y por qué, cuando dos gatos se enfrentan, uno puede acabar boca arriba mostrando precisamente esa zona?

Hay una escena que casi todas las personas que convivimos con gatos hemos visto alguna vez: nuestro gato se tumba, gira sobre un costado o se pone completamente boca arriba y deja al descubierto su barriga.

Para nosotros, la interpretación suele ser inmediata:

«¡Qué confianza! ¡Me está enseñando la barriga para que se la acaricie!»

Pero el lenguaje felino es bastante más complejo.

Que un gato nos enseñe el abdomen no significa necesariamente que quiera que lo toquemos. De hecho, muchos gatos toleran muy poco las caricias en esta zona y pueden responder agarrando nuestra mano, mordiendo suavemente o dando patadas con las patas traseras.

Y esto tiene una explicación relacionada con la anatomía, la comunicación y la propia estrategia defensiva del gato.

🐾 La barriga es una zona especialmente vulnerable

El abdomen contiene órganos internos esenciales y, a diferencia de otras partes del cuerpo, no está protegido por una estructura ósea equivalente a la que encontramos, por ejemplo, en el tórax.

Desde un punto de vista defensivo, tiene sentido que un animal proteja esta región.

Pero eso no significa que todos los gatos consideren automáticamente que tocarles la barriga sea desagradable. Cada gato es diferente.

Algunos pueden disfrutar de determinadas caricias abdominales cuando existe mucha confianza. Otros no las toleran en absoluto. Y otros las aceptan durante unos segundos y después nos hacen saber claramente que ya es suficiente.

Por eso no debemos pensar en la barriga como una zona que «nunca se puede tocar», sino como una zona en la que debemos prestar especial atención a la respuesta individual del gato.

❤️ Enseñar la barriga no es necesariamente una invitación

Esta es probablemente una de las confusiones más habituales entre las personas que conviven con gatos.

Un gato puede ponerse boca arriba porque:

  • se encuentra relajado;
  • se siente seguro;
  • está descansando;
  • está jugando;
  • quiere interactuar con nosotros;
  • está realizando un movimiento de estiramiento;
  • o, en determinadas circunstancias, está adoptando una postura defensiva.

Por tanto:

Mostrar la barriga y pedir caricias en la barriga son dos cosas diferentes.

Cuando un gato se tumba boca arriba delante de nosotros y está relajado, puede estar mostrando una enorme confianza: está dejando expuesta una parte muy vulnerable de su cuerpo.

Pero podemos respetar esa confianza sin convertirla automáticamente en una invitación a tocarlo.

En muchos casos, el gato estará mucho más cómodo si acariciamos la cabeza, las mejillas o la zona situada alrededor de las orejas, siempre que él busque y acepte ese contacto.

🐈 ¿Por qué algunos gatos agarran nuestra mano y nos dan patadas?

Porque esa postura puede tener una función defensiva.

Cuando un gato está tumbado boca arriba puede utilizar sus cuatro extremidades y la boca para defenderse.

Puede sujetar un objeto o a otro animal con las patas delanteras y utilizar las patas traseras para golpear o arañar.

Es lo que en inglés se conoce como “bunny kicking”, por el movimiento alternativo de las patas posteriores parecido a las patadas de un conejo.

Por eso, cuando nuestro gato nos agarra la mano con las patas delanteras y empieza a dar patadas con las traseras, no necesariamente está «jugando a ser malo».

Puede estar comunicándonos algo bastante sencillo:

«No quiero que sigas tocándome ahí».

Y deberíamos escucharle.

🐱 ¿Qué ocurre cuando dos gatos se pelean?

Aquí es donde la postura boca arriba adquiere un significado completamente diferente.

Durante una pelea, un gato puede derribar o mantener al otro en una posición en la que queda expuesto el abdomen.

A primera vista puede parecer que el gato que está boca arriba se encuentra completamente indefenso.

Pero no necesariamente es así.

Desde el suelo, puede utilizar las patas delanteras para sujetar al adversario y las posteriores para golpear, arañar o impulsarse. También puede utilizar los dientes.

Por eso, un gato tumbado boca arriba durante una pelea no está necesariamente rindiéndose.

Puede estar intentando defenderse con todos los recursos que tiene disponibles.

Y esto es importante porque las peleas entre gatos no siguen una coreografía fija. Dependiendo de la situación, del espacio disponible, del miedo, de la excitación y de las posibilidades de escapar, los animales pueden cambiar continuamente de posición.

⚠️ ¿El gato más fuerte ataca siempre la barriga del otro?

No exactamente.

Es muy tentador explicarlo como:

«El gato dominante tumba al otro y le ataca la barriga».

Pero esta explicación es demasiado sencilla para describir lo que realmente ocurre.

Durante un enfrentamiento pueden producirse mordiscos, arañazos, agarres y patadas en diferentes partes del cuerpo. Un gato puede intentar sujetar al otro mientras este trata de defenderse desde el suelo.

Y ambos pueden estar atacando y defendiéndose al mismo tiempo.

Además, las relaciones entre gatos no deberían interpretarse únicamente mediante la idea de «dominante» y «sumiso». La agresividad puede estar relacionada con miedo, territorio, recursos, frustración, excitación, juego excesivamente intenso, agresión redirigida y otras circunstancias.

Por eso es mucho más útil observar qué está provocando el conflicto que intentar determinar cuál de los dos gatos «manda».

🐾 ¿Qué zonas pueden resultar heridas durante una pelea?

Aunque la barriga puede quedar expuesta durante determinados forcejeos, no es la única zona vulnerable.

🦷 Cabeza y cuello

Los mordiscos pueden dirigirse hacia la cabeza, el cuello y especialmente la zona de la nuca.

🐾 Patas delanteras

Son zonas que pueden recibir mordiscos o arañazos durante el enfrentamiento.

🐈 Base de la cola

Cuando un gato intenta escapar, la parte posterior del cuerpo puede quedar expuesta, incluida la base de la cola.

🐱 Flancos y abdomen

Durante los forcejeos pueden quedar expuestos los laterales y el abdomen, especialmente cuando uno de los gatos está tumbado.

Pero aquí hay algo muy importante:

Una herida de pelea puede parecer mucho más pequeña de lo que realmente es.

Los dientes de los gatos son pequeños y puntiagudos. Una mordedura puede dejar solamente uno o dos pequeños orificios en la piel, pero introducir bacterias profundamente.

La piel puede cerrarse rápidamente y dejar las bacterias atrapadas debajo.

Después pueden aparecer inflamación, dolor, calor, fiebre o un absceso.

Por eso, una mordedura de otro gato merece atención veterinaria aunque aparentemente sea pequeña.

👀 Aprender a leer el cuerpo del gato

Si queremos saber si nuestro gato quiere que lo toquemos, no debemos fijarnos solamente en la zona que nos está mostrando.

Tenemos que observar todo su cuerpo.

🟢 Señales de comodidad

Un gato que está disfrutando del contacto suele presentar:

  • cuerpo relajado;
  • músculos sin tensión;
  • postura tranquila;
  • orejas en posición natural;
  • acercamiento voluntario;
  • frotamiento contra nuestra mano;
  • permanencia voluntaria junto a nosotros.

🟠 Señales de que debemos parar

Puede estar diciéndonos que ya no quiere contacto si:

  • se tensa;
  • mueve rápidamente la cola;
  • gira la cabeza hacia nuestra mano;
  • aplana o gira las orejas;
  • intenta apartarse;
  • cambia bruscamente de postura;
  • nos agarra con las patas;
  • intenta morder;
  • da patadas con las patas traseras.

Y si aparecen bufidos, gruñidos, manotazos fuertes, pelo erizado o una postura claramente defensiva, debemos dejar de tocarlo y darle espacio.

🐈‍⬛ ¿Y qué hacemos si nuestros gatos empiezan a pelear?

Lo primero es algo muy sencillo:

No esperemos a que llegue la pelea.

Si observamos que dos gatos empiezan a quedarse inmóviles mirándose fijamente, bloquearse el paso, perseguirse o aumentar progresivamente la tensión, es mejor intervenir antes de que aparezca el contacto físico.

Y si ya están peleando:

🚫 No metamos las manos entre ellos.

Una persona puede sufrir una mordedura grave al intentar separar dos gatos.

Es preferible utilizar una barrera física segura para crear distancia y separar posteriormente a los animales.

🚫 No gritemos ni castiguemos.

El castigo puede aumentar el miedo y la tensión y no soluciona la causa del conflicto.

🏠 Separemos y dejemos que se tranquilicen.

Después de una pelea importante, los gatos pueden permanecer activados durante bastante tiempo.

No debemos obligarlos inmediatamente a volver a estar juntos.

🏡 Una casa bien organizada puede prevenir muchos conflictos

Cuando convivimos con varios gatos, uno de los aspectos más importantes para prevenir conflictos es distribuir adecuadamente los recursos.

No se trata solamente de tener «suficientes» recursos.

También importa dónde están colocados.

Conviene distribuir por la vivienda:

  • 🍽️ comederos;
  • 💧 bebederos;
  • 🚽 areneros;
  • 🛏️ lugares de descanso;
  • 🪵 rascadores;
  • 📦 escondites;
  • 🌿 zonas tranquilas;
  • ⬆️ espacios elevados.

La idea es que un gato pueda comer, beber, descansar, esconderse y utilizar su arenero sin tener que atravesar constantemente el territorio de otro gato.

Los espacios verticales son especialmente interesantes.

Una estantería segura, un árbol para gatos o una zona elevada pueden proporcionar al animal una vía de escape y un lugar desde el que observar su entorno sin tener que enfrentarse.

🐾 ¿Y si las peleas se repiten?

Si dos gatos se enfrentan de manera recurrente, no debemos limitarnos a separarlos cada vez.

Hay que intentar averiguar por qué está ocurriendo.

Puede existir:

  • competencia por recursos;
  • miedo;
  • conflicto territorial;
  • frustración;
  • juego que se ha vuelto demasiado intenso;
  • agresión redirigida;
  • cambios recientes en el hogar;
  • incorporación de otro animal;
  • problemas relacionados con el entorno;
  • o incluso dolor o enfermedad en uno de los gatos.

Un cambio repentino en el comportamiento de un gato siempre merece nuestra atención.

Un gato que empieza a mostrarse agresivo cuando antes no lo hacía puede estar reaccionando a dolor, enfermedad o algún otro problema físico.

En estos casos, la primera parada debería ser el veterinario.

Cuando existe un conflicto persistente entre gatos, puede ser necesario trabajar con un profesional especializado en comportamiento felino para realizar una separación y reintroducción progresivas.

🩺 Después de una pelea: revisemos al gato

Después de un enfrentamiento, debemos revisar cuidadosamente a ambos animales.

No solamente debemos buscar sangre.

También debemos observar:

  • pequeños agujeros en la piel;
  • zonas inflamadas;
  • dolor al tocar;
  • cojera;
  • lamido insistente de una zona;
  • heridas alrededor de la cabeza y cuello;
  • base de la cola;
  • apatía;
  • falta de apetito;
  • fiebre;
  • comportamiento extraño.

Y recordemos:

Una mordedura de gato puede parecer insignificante y no serlo.

Si sabemos que se ha producido una mordedura, especialmente si es profunda, está cerca del abdomen o el gato presenta dolor, inflamación, fiebre, apatía o cualquier cambio preocupante, debemos consultar con nuestro veterinario.

💚 Respetar la barriga también es respetar al gato

Quizá una de las cosas más bonitas que podemos aprender viviendo con gatos es que no todo lo que nos ofrecen visualmente es una invitación a tocar.

Un gato que se tumba boca arriba puede estar diciéndonos:

«Me siento seguro contigo».

Y nuestra respuesta no tiene por qué ser tocarle la barriga.

A veces, la mejor respuesta es simplemente respetar ese espacio y disfrutar de la confianza que nos está mostrando.

Y cuando vemos a dos gatos enfrentarse, recordar que el cuerpo boca arriba tampoco significa necesariamente rendición: puede ser una posición defensiva desde la que el animal utiliza sus patas y sus dientes para protegerse.

Los gatos hablan constantemente con su cuerpo.

Aprender a escucharlo antes de tocar, perseguir, separar o intervenir es también una forma de cuidar.

🐾 En Patas Bien Cuidadas

Cuidar a un animal no consiste solamente en alimentarlo, llevarlo al veterinario o mantenerlo limpio.

También consiste en aprender a interpretar cuándo quiere contacto, cuándo necesita espacio y cuándo una determinada conducta nos está indicando que algo no va bien.

Porque cuando aprendemos a mirar antes de actuar, empezamos a convivir con nuestros animales de una manera mucho más respetuosa.

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