Hace unos días experimenté una situación que seguramente muchas personas que convivimos con gatos hemos experimentado alguna vez.
Mi gata Roma saltó hacia mí de forma inesperada. No fue un ataque ni un gesto de agresividad. Simplemente calculó mal el salto y una de sus uñas me hizo un arañazo importante en la cara.
La primera reacción fue pensar: «No pasa nada, solo es un arañazo.»
Sin embargo, los arañazos de gato merecen cierta atención, especialmente cuando afectan a la cara, las manos o están cerca de los ojos.
¿Por qué un simple arañazo puede infectarse?
Las uñas de un gato no son venenosas, pero sí pueden transportar microorganismos.
Cuando un gato utiliza el arenero, camina por el suelo, juega o se acicala, sus uñas pueden contaminarse con bacterias ambientales y con microorganismos presentes en su propia piel y saliva.
El problema no suele ser la uña en sí, sino que al atravesar la piel introduce esas bacterias en una herida, a veces muy profunda aunque parezca pequeña por fuera.
La bacteria de la «enfermedad por arañazo de gato»
Una de las infecciones más conocidas está producida por la bacteria Bartonella henselae.
Muchos gatos son portadores sin presentar ningún síntoma y pueden transmitirla mediante un arañazo, especialmente si previamente se han lamido las patas o las uñas están contaminadas.
La mayoría de las personas nunca desarrollan esta enfermedad, pero en algunas puede aparecer días después con síntomas como:
- inflamación de los ganglios cercanos al arañazo;
- fiebre;
- cansancio;
- malestar general.
En personas con las defensas bajas, la infección puede ser más importante.
Lo primero que debemos hacer
Si sufrimos un arañazo de gato, lo más recomendable es:
- lavar inmediatamente la herida con abundante agua y jabón durante varios minutos;
- dejar que sangre ligeramente si el sangrado es pequeño, ya que ayuda a eliminar parte de los microorganismos;
- aplicar un antiséptico adecuado, como clorhexidina acuosa o povidona yodada si no existe alergia;
- mantener la zona limpia y observar su evolución durante los días siguientes.
No conviene cerrar una herida profunda con tiras adhesivas o pegamentos sin valoración médica, ya que podría favorecer una infección.
¿Cuándo debemos acudir a un médico?
Aunque muchos arañazos evolucionan sin problemas, conviene consultar de forma precoz si:
- la herida está en la cara, especialmente cerca del ojo;
- es profunda o los bordes están muy separados;
- el sangrado no cede;
- aparece un enrojecimiento que aumenta con las horas;
- la zona está caliente, muy dolorosa o supura;
- aparece fiebre;
- se inflaman los ganglios del cuello, la axila o la ingle;
- la persona tiene diabetes, un tratamiento inmunosupresor o las defensas bajas.
También es importante revisar si la vacunación frente al tétanos está al día.
¿Hay que tomar antibióticos?
No siempre.
La mayoría de los arañazos superficiales no necesitan antibióticos por vía oral.
Será el médico quien valore si existe riesgo de infección, la localización de la herida, la profundidad del arañazo y las características de la persona afectada.
En algunos casos, especialmente cuando la lesión afecta a la cara, las manos o existen factores de riesgo, puede considerarse un tratamiento preventivo.
Nunca debemos automedicarnos con antibióticos.
¿Y si el arañazo afecta al ojo?
En ese caso no hay que esperar.
Cualquier arañazo que alcance el párpado, la córnea o el globo ocular requiere valoración médica urgente, ya que una lesión aparentemente pequeña puede comprometer la visión si no se trata correctamente.
Roma no tuvo la culpa
Con frecuencia tendemos a pensar que el gato ha actuado con agresividad.
Sin embargo, muchos arañazos ocurren durante un salto, un juego o un movimiento inesperado.
Los gatos utilizan las uñas para impulsarse, mantener el equilibrio y sujetarse.
A veces basta un pequeño error de cálculo para producir una herida importante.
No debemos interpretar automáticamente ese accidente como un problema de comportamiento.
La experiencia nos ha enseñado…
Quienes convivimos con gatos sabemos que sus uñas forman parte de su naturaleza. Les permiten trepar, defenderse, jugar y moverse con una agilidad extraordinaria.
Por eso, más que intentar cambiar a nuestros compañeros, debemos aprender a actuar correctamente cuando ocurre un accidente.
La mayoría de los arañazos cicatrizan sin complicaciones.
Pero dedicar unos minutos a limpiar bien la herida y saber reconocer los signos de alarma puede marcar la diferencia entre una simple anécdota y una infección que hubiera podido evitarse.
Convivir con un gato significa aceptar que, de vez en cuando, una uña nos recordará que seguimos compartiendo la vida con un pequeño felino… y no con un peluche.

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