🐾 ¿Por qué algunos perros atacan la escoba, el mocho o le ladran a la aspiradora?

Small brown and black dog biting the bristles of a broom indoors

Si convives con un perro, probablemente hayas vivido esta escena.

Empiezas a barrer el suelo y, de repente, tu perro se lanza sobre la escoba como si fuera su peor enemigo. La muerde, la persigue, salta sobre ella e incluso intenta arrebatártela de las manos.

O quizás basta con encender la aspiradora para que empiece a ladrar, gruñir o correr de un lado a otro de la casa.

Muchos tutores piensan que el perro «odia limpiar». Pero la realidad es mucho más interesante.

Un comportamiento bastante frecuente

No todos los perros reaccionan igual.

Hay algunos que ni siquiera levantan la cabeza cuando pasamos la aspiradora.

Otros, sin embargo, parecen transformarse por completo.

¿Por qué ocurre?

La respuesta depende de varios factores.

La escoba… ¡se mueve como una presa!

Para un perro, una escoba no es una herramienta de limpieza.

Es un objeto largo que:

  • se mueve rápidamente;
  • cambia constantemente de dirección;
  • aparece y desaparece;
  • invade su espacio.

Ese movimiento despierta en muchos perros el llamado instinto de persecución.

Es el mismo mecanismo que les impulsa a correr detrás de una pelota, una hoja que vuela con el viento o un gato que sale corriendo.

No están pensando en estropear la limpieza.

Simplemente su cerebro interpreta que hay algo que merece ser perseguido.

La aspiradora añade otro ingrediente: el ruido

La aspiradora reúne casi todos los elementos que pueden resultar inquietantes para un perro:

  • hace mucho ruido;
  • vibra;
  • desprende aire;
  • cambia de dirección;
  • ocupa espacio.

Para algunos perros es simplemente un objeto extraño.

Para otros puede resultar realmente intimidante.

Por eso algunos ladran.

Otros gruñen.

Otros intentan morderla.

Y algunos prefieren esconderse debajo de una cama.

¿Está jugando o tiene miedo?

Aquí está la gran pregunta.

No todos los perros que muerden una escoba sienten lo mismo.

Algunos están claramente jugando.

Lo reconocerás porque:

  • mueven la cola de forma relajada;
  • hacen pequeños saltos;
  • alternan persecución y pausas;
  • mantienen una expresión corporal suelta.

Otros, sin embargo, muestran señales de miedo:

  • cuerpo rígido;
  • orejas hacia atrás;
  • ladridos continuos;
  • gruñidos;
  • pupilas dilatadas;
  • dificultad para relajarse.

En estos casos, el perro no está jugando.

Está intentando alejar aquello que considera una amenaza.

También puede ser frustración

Hay perros muy activos que aprovechan cualquier objeto en movimiento para liberar energía.

La escoba se convierte en un juguete improvisado.

La fregona parece una presa.

El mocho es algo que se mueve y merece ser atrapado.

No existe maldad.

Solo una oportunidad de jugar.

¿Debemos reñirles?

Generalmente, no.

Si castigamos al perro cuando reacciona a la aspiradora o a la escoba, probablemente solo conseguiremos aumentar su estrés.

Es mucho más útil comprender qué emoción hay detrás de ese comportamiento.

Porque el tratamiento será diferente si hablamos de:

  • miedo;
  • juego;
  • frustración;
  • exceso de excitación;
  • instinto de persecución.

¿Cómo podemos ayudar?

Algunas pautas sencillas suelen funcionar muy bien.

Si se trata de miedo

  • Permite que observe la aspiradora apagada.
  • Premia cualquier actitud tranquila.
  • Enciéndela solo unos segundos al principio.
  • Aumenta el tiempo de forma progresiva.

Nunca lo obligues a acercarse.

Si es un juego

Puedes ofrecerle otra actividad antes de empezar a limpiar.

Por ejemplo:

  • una alfombra olfativa;
  • un Kong relleno;
  • un mordedor;
  • un juguete interactivo.

Así tendrá algo más interesante que perseguir.

Si hay mucha excitación

Antes de limpiar puede ser útil dar un paseo o realizar un pequeño juego de olfato.

Un perro con las necesidades físicas y mentales cubiertas suele reaccionar con mucha menos intensidad.

Cada perro es diferente

Un cachorro puede atacar la escoba simplemente porque todo le parece divertido.

Un Border Collie quizá intente controlar su movimiento por su fuerte instinto de pastoreo.

Un perro inseguro puede ladrar porque realmente siente miedo.

Y un perro mayor puede ignorarlo completamente.

Por eso no existe una única explicación válida para todos.

Observar siempre antes de interpretar

En comportamiento canino existe una regla muy útil:

No interpretes la conducta; observa la emoción que la provoca.

Dos perros pueden hacer exactamente lo mismo por motivos completamente distintos.

Comprender esa diferencia nos permite responder de una manera mucho más respetuosa y eficaz.

Porque, al fin y al cabo, la escoba no es el problema.

La clave está en descubrir qué significa esa escoba para nuestro perro.

Deja un comentario