¿Sabes abrir y conservar correctamente una bolsa de pienso? Un gesto sencillo que puede marcar la diferencia

15-pound bag of Barkley's Bistro adult chicken and brown rice dog food with a blue clip, next to a bowl of kibble and scoop on kitchen counter

Abrimos una bolsa de pienso casi sin pensar. Cortamos el plástico, servimos la primera ración y buscamos un lugar donde guardarla. Parece una tarea tan cotidiana que pocas veces nos preguntamos si lo estamos haciendo de la mejor manera.

Sin embargo, la forma en que abrimos y conservamos el pienso puede influir en su sabor, en su aroma, en la conservación de sus grasas e incluso en su seguridad alimentaria.

Lo primero: no abras más de lo necesario

Muchas personas rasgan toda la parte superior de la bolsa o hacen una abertura enorme para que resulte más cómodo introducir el cacito.

Aunque pueda parecer práctico, no es la mejor opción.

Cuanto mayor sea la abertura, mayor será el contacto del alimento con el aire, la humedad y la luz, tres factores que aceleran el deterioro del pienso.

Lo ideal es realizar una apertura limpia y lo más pequeña posible, suficiente para servir la comida cómodamente y poder volver a cerrarla.

¿Hay que tirar el pienso a un recipiente?

Es una costumbre muy extendida, pero no siempre es la mejor opción.

Los fabricantes diseñan los envases para proteger el alimento de la luz, la humedad y el oxígeno. Además, la bolsa conserva información importante como el número de lote, la fecha de caducidad y la composición del alimento.

Por eso, la recomendación de muchos nutricionistas veterinarios es mantener el pienso dentro de su bolsa original.

Si prefieres utilizar un recipiente, lo más aconsejable es introducir la bolsa completa dentro del contenedor, en lugar de vaciar el pienso directamente. Así se mantiene mejor protegido y se evita que las grasas naturales impregnen las paredes del recipiente, donde con el tiempo pueden enranciarse.

Cierra siempre la bolsa

Una vez abierto, el pienso comienza a perder parte de sus cualidades.

El contacto continuo con el oxígeno favorece la oxidación de las grasas, especialmente en alimentos ricos en ácidos grasos esenciales.

Aunque el proceso no sea inmediato, una bolsa mal cerrada pierde antes su aroma y resulta menos apetecible para muchos perros y gatos.

Puedes utilizar el cierre incorporado si lo tiene, una pinza específica o incluso doblar cuidadosamente la parte superior antes de sujetarla con una pinza resistente.

Lo importante es reducir al máximo la entrada de aire.

¿Dónde debe guardarse?

El mejor lugar suele ser un espacio fresco, seco y protegido de la luz directa.

No es recomendable dejar la bolsa en terrazas, garajes muy calurosos o lugares donde existan grandes cambios de temperatura.

El calor acelera el deterioro de las grasas y la humedad favorece la aparición de mohos, especialmente si el envase permanece abierto durante varias semanas.

¿Y el frigorífico?

No.

Salvo indicación expresa del fabricante, el pienso seco no debe conservarse en el frigorífico.

Las diferencias de temperatura favorecen la condensación de humedad cuando sacamos la bolsa al exterior, y esa humedad puede perjudicar la conservación del alimento.

Compra el tamaño adecuado

Muchas personas piensan que comprar el saco más grande siempre resulta más económico.

Sin embargo, si un perro pequeño tarda tres o cuatro meses en terminar una bolsa, es posible que parte del alimento llegue al final con una calidad sensiblemente inferior a la del primer día.

En muchos casos merece más la pena comprar formatos algo más pequeños que garanticen un consumo relativamente rápido.

Lava el recipiente si utilizas uno

Si utilizas un contenedor para guardar el pienso, conviene limpiarlo periódicamente antes de introducir una bolsa nueva.

Los restos de grasa del saco anterior pueden oxidarse con el tiempo y afectar al olor y al sabor del alimento recién comprado.

Un lavado con agua caliente y un buen secado suelen ser suficientes.

La experiencia nos ha enseñado…

A veces pensamos que cuidar bien a un perro o a un gato depende únicamente de elegir un buen pienso.

Pero tan importante como escoger un alimento de calidad es conservarlo correctamente.

Un buen alimento mal almacenado pierde parte de sus propiedades mucho antes de llegar al comedero.

Y, como ocurre tantas veces en el bienestar animal, los pequeños gestos cotidianos terminan marcando una gran diferencia.

En Patas Bien Cuidadas creemos que cuidar también consiste en prestar atención a esos detalles que parecen insignificantes, pero que ayudan a que nuestros compañeros disfruten cada día de una alimentación más segura, más apetecible y mejor conservada.

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