Cuando un perro se pasa la pata por la cara y luego se lame: alergias, picor y pequeños gestos que conviene observar

Small scruffy dog raising paw to face on colorful rug indoors

En Patas Bien Cuidadas nos gusta hablar de casos reales, porque muchas veces son los pequeños gestos cotidianos los que nos ayudan a entender mejor a los perros.

Hoy queremos comentar el caso de un perro mestizo, de unos cinco años, recogido tras una situación de abandono y actualmente cuidado en familia. Es un perro querido, acompañado y observado con atención, pero presenta desde hace tiempo problemas de alergia todavía no del todo delimitados.

Una de las conductas que llama la atención aparece sobre todo cuando está acostado: se pasa una de sus patas, especialmente la zona de las almohadillas, por la cara y por el ojo. Después, se limpia o lame esa misma pata, como si quisiera quitar de ella algo que se le hubiese quedado pegado.

A primera vista puede parecer una manía, un gesto curioso o incluso una forma de acicalamiento. Pero cuando un perro repite una conducta de este tipo, conviene detenerse a observar.

¿Qué puede significar este comportamiento?

Los perros utilizan las patas para rascarse, limpiarse, aliviar molestias y también para intentar retirar algo que les incomoda. Cuando un perro se frota la cara o los ojos con la pata, puede estar respondiendo a una sensación de picor, escozor, humedad, legañas, irritación o presencia de partículas.

El hecho de que después lama o limpie la pata puede tener varias explicaciones. Puede notar secreción ocular, restos de lágrimas, polvo, polen, pequeñas partículas de piel o simplemente el sabor de aquello que ha arrastrado desde la zona de la cara.

No siempre significa algo grave, pero sí es una señal que merece atención, especialmente si existe un historial de alergias.

1. Alergias ambientales

Una causa frecuente de picor en cara, ojos y patas son las alergias ambientales.

Los perros pueden reaccionar a:

  • Polen.
  • Ácaros del polvo.
  • Hierbas.
  • Mohos.
  • Productos de limpieza.
  • Ambientadores.
  • Champús.
  • Tejidos o mantas.

En la dermatitis atópica canina, el picor suele aparecer de forma crónica y puede afectar a zonas como la cara, las orejas, las patas, las axilas o el abdomen. El diagnóstico se basa en la historia clínica, los signos y la exclusión de otras causas de picor, no solo en “ver que se rasca”.

En estos casos, el perro puede frotarse los ojos o la cara porque siente picor, y después lamerse la pata porque esa misma pata también le pica o porque ha arrastrado secreciones o alérgenos.

2. Alergia ocular o conjuntivitis alérgica

Cuando el gesto se concentra cerca del ojo, hay que pensar también en molestias oculares.

La conjuntivitis en perros puede producir enrojecimiento, secreción, inflamación, parpadeo excesivo o necesidad de frotarse la cara. Entre sus causas están las alergias, infecciones, alteraciones del párpado, pestañas que rozan, sequedad ocular o cuerpos extraños.

En las alergias oculares, los ojos pueden estar llorosos, rojos o con picor, y el perro puede intentar aliviarse frotándose con la pata o contra superficies.

Por eso, aunque parezca una conducta pequeña, si se repite mucho o afecta siempre al mismo ojo, conviene vigilarla.

3. Algo que se queda en la pata

El gesto de “pasarse la almohadilla por la cara y luego limpiar la pata” también puede tener una explicación muy sencilla: el perro nota que ha arrastrado algo.

Puede tratarse de:

  • Legañas.
  • Lágrimas.
  • Saliva.
  • Restos de suciedad.
  • Polen.
  • Polvo.
  • Pequeñas escamas de piel.
  • Secreción de los pliegues o del contorno del ojo.

Algunos perros son muy sensibles a estas sensaciones y reaccionan lamiéndose la pata como parte de su propio aseo.

4. Picor en las propias patas

A veces pensamos que el problema está en la cara, pero el foco real también puede estar en la pata.

Las alergias caninas afectan con frecuencia a las patas. Muchos perros alérgicos se lamen entre los dedos, se muerden las almohadillas o presentan enrojecimiento interdigital. Si esa pata ya está irritada, al pasarla por la cara se produce una especie de círculo: le pica la cara, se frota con la pata, luego le molesta la pata y vuelve a lamerla.

En perros con alergias no delimitadas, conviene revisar entre los dedos, las uñas, las almohadillas y la piel interdigital.

5. Piel sensible tras el abandono

En perros recogidos de la calle o procedentes de abandono, no es raro encontrar problemas de piel más complejos.

Pueden haber pasado por:

  • Mala alimentación previa.
  • Parásitos externos.
  • Infecciones cutáneas.
  • Estrés prolongado.
  • Defensas debilitadas.
  • Falta de tratamientos veterinarios regulares.

Aunque ahora el perro esté bien cuidado, su piel puede seguir siendo más reactiva o necesitar tiempo para estabilizarse. El abandono no siempre deja solo heridas visibles; a veces deja cuerpos más vulnerables, pieles más delicadas y sistemas inmunitarios más sensibles.

¿Cuándo debería revisarlo un veterinario?

Sería recomendable consultar si aparece cualquiera de estos signos:

  • Ojo rojo.
  • Secreción amarilla, verdosa o muy abundante.
  • Parpadeo continuo.
  • Dolor al tocar la cara.
  • Ojo medio cerrado.
  • Rascado insistente.
  • Heridas alrededor del ojo.
  • Pérdida de pelo en la cara.
  • Mal olor en la piel.
  • Lamido compulsivo de patas.
  • Empeoramiento estacional.
  • El comportamiento aparece de repente o aumenta claramente.

Los ojos son delicados. No conviene aplicar colirios humanos ni remedios caseros sin indicación veterinaria.

Qué podemos hacer en casa mientras observamos

Sin sustituir al veterinario, sí podemos ayudar con medidas sencillas:

  • Limpiar suavemente la zona del ojo con una gasa estéril y suero fisiológico.
  • Secar bien después de la limpieza.
  • Revisar si hay legañas, pelo, polvo o pequeñas partículas.
  • Lavar las patas tras paseos por zonas con hierba, polvo o mucho polen.
  • Evitar ambientadores intensos o productos de limpieza irritantes.
  • Usar camas y mantas lavadas con detergentes suaves.
  • Anotar cuándo ocurre: después del paseo, al acostarse, por la mañana, en épocas de polen o tras comer determinados alimentos.
  • Hacer fotos o vídeos para enseñárselos al veterinario.

Esta última medida es muy útil: muchas conductas no aparecen en consulta, pero un vídeo permite valorar mejor la frecuencia, la intensidad y la zona exacta que molesta.

El caso de nuestro perro

En este caso concreto, al tratarse de un perro mestizo, joven-adulto, con antecedentes de abandono y alergias aún no delimitadas, este comportamiento podría estar relacionado con una combinación de factores:

  • Picor alérgico.
  • Irritación ocular leve.
  • Lagrimeo o legañas.
  • Sensibilidad de las almohadillas.
  • Presencia de polen o partículas.
  • Hábito de autoaseo tras notar algo en la pata.

No parece, por sí solo, un gesto alarmante. Pero sí es una señal que debemos escuchar.

Los perros no siempre se quejan con un gemido. A veces se quejan con una pata que pasa una y otra vez por el ojo. Con un lamido repetido. Con un gesto aparentemente pequeño que, si lo miramos bien, nos está diciendo: “aquí me pasa algo”.

Deja un comentario