¿Por qué a veces tardamos un poco en responder?

Man walking six dogs of various breeds on leashes in a green park

Cuando nos escribes, probablemente estamos cuidando de alguien

Es completamente normal.

Tu perro o tu gato forma parte de tu familia y quieres saber cómo está.

Nos gusta que preguntéis, que os intereséis y que queráis seguir de cerca su estancia.

Eso significa que existe un vínculo muy bonito entre vosotros.

Sin embargo, queremos contarte algo que quizá nunca habías pensado.

Cuando recibimos un mensaje, muchas veces estamos haciendo exactamente aquello por lo que nos has elegido.

Estamos cuidando.

Nuestro trabajo ocurre lejos del teléfono

Puede que en ese momento estemos:

  • Paseando con un perro que necesita toda nuestra atención.
  • Acompañando a un perro mayor para ayudarle a levantarse.
  • Administrando una medicación.
  • Limpiando un arenero.
  • Preparando una alimentación especial.
  • Cepillando a un gato de pelo largo.
  • Presentando dos perros de forma segura.
  • Consolando a un animal que echa de menos a su familia.
  • Observando un comportamiento que queremos comprender antes de intervenir.
  • Simplemente… sentados en silencio junto a un animal que necesita compañía.

En todos esos momentos, nuestra prioridad es el bienestar del animal.

El teléfono puede esperar unos minutos.

Ellos, muchas veces, no.

No responder inmediatamente no significa que exista un problema

A veces vemos que una familia se preocupa porque ha pasado una hora sin recibir respuesta.

Y lo entendemos.

Pero queremos transmitirte tranquilidad.

En la inmensa mayoría de las ocasiones, si tardamos un poco en contestar es porque estamos ocupándonos de los animales.

Si ocurriera una urgencia o una situación importante, seríamos nosotros quienes nos pondríamos en contacto contigo.

La comunicación también necesita equilibrio

Nos encanta enviar fotografías.

Nos gusta contar cómo ha ido el paseo o explicar que hoy ha descubierto un rincón nuevo para dormir.

Pero también creemos que la mejor estancia no es aquella en la que hacemos más fotos.

Es aquella en la que dedicamos más tiempo a observar, acompañar y cuidar.

Cada minuto que pasamos buscando el mejor encuadre es un minuto menos mirando a los animales.

Por eso preferimos encontrar un equilibrio entre informar a las familias y estar plenamente presentes con quienes tenemos delante.

Antes de la estancia acordaremos cómo mantener el contacto

Cada familia es diferente.

Hay personas que prefieren una fotografía al día.

Otras agradecen un breve mensaje por la mañana y otro por la noche.

Algunas solo desean saber que todo marcha bien.

Por eso hablaremos antes de empezar.

Así sabrás cuándo recibirás noticias y evitarás la incertidumbre de estar pendiente del teléfono.

Lo que sí puedes esperar de nosotros

Aunque no respondamos al instante, sí puedes esperar siempre:

  • Honestidad.
  • Transparencia.
  • Comunicación respetuosa.
  • Información si observamos algo importante.
  • Aviso inmediato ante cualquier incidencia que requiera tu conocimiento o una decisión.

Nunca ocultaremos un problema.

Pero tampoco queremos generar preocupación por situaciones que forman parte de la adaptación normal.

Cuidar también significa estar presentes

Vivimos en una época en la que parece que debemos responder a cualquier mensaje en cuestión de segundos.

Con los animales sucede algo diferente.

Ellos no necesitan una pantalla.

Necesitan una mirada.

Una voz tranquila.

Un paseo sin prisas.

Una mano que acompañe.

Y creemos que eso merece toda nuestra atención.

La experiencia nos ha enseñado…

Las familias más tranquilas no son las que reciben más mensajes.

Son las que confían en que, mientras su compañero está con nosotros, nuestra prioridad será siempre la misma.

No el teléfono.

No las redes sociales.

No las fotografías.

Su bienestar.

Porque cada minuto que dedicamos a cuidar de un animal es, en realidad, una forma de cuidar también de la tranquilidad de su familia.