Si estás leyendo esta guía, probablemente haya llegado el momento de dejar a tu perro o a tu gato al cuidado de otra persona durante unas horas, unos días o unas vacaciones.
Sabemos que no es una decisión fácil.
Para muchas personas, su perro o su gato no es una mascota: es un miembro más de la familia. Es normal que aparezcan dudas, cierta preocupación e incluso un poco de culpa.
En Patas Bien Cuidadas queremos transmitirte un primer mensaje:
Es posible necesitar ayuda sin dejar de ser un/una excelente tutor/a.
Buscar un buen cuidador es un acto de responsabilidad y de amor.
Elegir al cuidador adecuado
No todos los cuidadores trabajan de la misma manera.
Antes de tomar una decisión, merece la pena hacer algunas preguntas:
- ¿Cuántos animales cuida al mismo tiempo?
- ¿Cómo es el lugar donde van a vivir durante la estancia?
- ¿Habrá supervisión durante el día?
- ¿Cómo organiza las presentaciones entre animales?
- ¿Qué hace si surge una urgencia veterinaria?
- ¿Cómo mantiene informadas a las familias?
- ¿Tiene experiencia con perros mayores, cachorros, gatos o animales con necesidades especiales?
No tengas miedo de preguntar.
Un buen cuidador agradecerá tu interés.
Cuéntanos lo importante
Todos conocemos muy bien a nuestros animales.
Sabemos qué les gusta, qué les da miedo y cuáles son sus pequeñas manías.
Sin embargo, conviene distinguir entre la información imprescindible y aquella que el cuidador irá descubriendo por sí mismo.
Información imprescindible
- Alimentación y horarios.
- Medicación.
- Enfermedades o alergias.
- Miedos importantes (tormentas, petardos, personas, coches…).
- Problemas de movilidad.
- Compatibilidad con otros animales.
- Conductas que puedan comprometer su seguridad.
- Veterinario habitual y teléfono de contacto.
- Persona autorizada para tomar decisiones si no fuera posible localizaros.
Información útil
También nos ayuda conocer aspectos como:
- Sus juguetes favoritos.
- Cómo le gusta dormir.
- Qué palabras comprende mejor.
- Si disfruta especialmente de las caricias o prefiere mantener cierta distancia al principio.
Toda esta información facilita su adaptación.
La despedida
Uno de los momentos más difíciles suele ser la despedida.
Sin embargo, cuanto más larga, más emocional y más dramática sea, más difícil puede resultar para algunos animales.
Lo mejor suele ser despedirse con naturalidad.
Ellos perciben nuestras emociones mucho mejor de lo que imaginamos.
¿Y si hace cosas que nunca hace en casa?
Es una de las situaciones que más sorprenden.
Puede que un perro que nunca juega termine jugando.
Puede que un gato muy tímido explore antes de lo esperado.
O que un animal muy sociable necesite un tiempo de adaptación.
Los animales cambian según el contexto.
Eso no significa que el tutor estuviera equivocado ni que el cuidador conozca mejor al animal.
Simplemente está observando una faceta distinta.
Si el cuidador os comenta alguna observación
En ocasiones podemos detectar pequeños detalles durante la estancia:
- que camina algo más despacio;
- que bebe más agua;
- que descansa en lugares distintos;
- que prefiere relacionarse con unos animales y evitar a otros.
Nuestro objetivo nunca es preocuparos.
Compartimos estas observaciones porque creemos que pueden ser útiles para comprender mejor a vuestro compañero.
Cada mirada suma.
La del tutor, que conoce toda su historia.
Y la del cuidador, que lo observa en un entorno diferente.
La comunicación durante la estancia
Es completamente normal querer saber cómo está vuestro perro o vuestro gato.
Antes de comenzar la estancia acordaremos juntos la forma de comunicación.
Así evitaremos preocupaciones innecesarias y podremos dedicar el mayor tiempo posible a lo realmente importante: cuidar de los animales.
Recuerda que, si estamos paseando, jugando, administrando medicación o acompañando a un perro mayor, es posible que tardemos un poco en responder.
Eso suele significar precisamente que estamos haciendo nuestro trabajo.
Confía en la decisión que has tomado
Si has elegido cuidadosamente a un cuidador, intenta disfrutar de tu viaje, de tu trabajo o del motivo por el que necesitas separarte unos días de tu compañero.
Los perros y los gatos establecen vínculos muy fuertes con sus familias.
Pero también tienen una enorme capacidad para adaptarse cuando encuentran personas que los tratan con respeto, paciencia y cariño.
Confiar también forma parte del cuidado.
Nuestro compromiso
En Patas Bien Cuidadas no intentamos sustituir a las familias.
Eso sería imposible.
Nuestro trabajo consiste en ofrecer un entorno tranquilo, seguro y respetuoso donde cada animal pueda sentirse acompañado hasta el momento de volver a casa.
Porque detrás de cada perro y de cada gato hay una historia, una familia y un vínculo que merece todo nuestro respeto.
Y cuidar de ellos es, también, cuidar de vuestra tranquilidad.
