No todos los animales muestran la alegría de la misma manera
Llega el momento de volver a casa y, como es lógico, todos esperamos una reacción especial.
Hay perros que corren hacia su familia moviendo la cola con entusiasmo.
Otros saludan unos segundos y vuelven a explorar.
Algunos gatos permanecen tranquilos dentro del transportín y parecen completamente indiferentes.
Y entonces aparece la duda:
«¿Ha estado bien o simplemente estaba resignado?»
La respuesta no suele encontrarse en ese primer minuto.
Para saber si un animal ha disfrutado de su estancia debemos observar el conjunto de su comportamiento, no una reacción aislada.
Que se alegre de verte es completamente normal
Tu perro puede emocionarse muchísimo cuando vuelves.
Eso no significa que haya sufrido durante su estancia.
Simplemente significa que eres una persona muy importante para él.
Los vínculos no desaparecen porque un animal haya pasado unos días tranquilo con un cuidador.
Al contrario, una estancia agradable y un vínculo fuerte con su familia pueden convivir perfectamente.
Tampoco pasa nada si no monta una gran fiesta
Algunos perros saludan con calma.
Otros parecen más interesados en olfatear el coche o beber agua.
Los gatos, en muchas ocasiones, mantienen un comportamiento muy sereno.
Cada animal expresa sus emociones de forma diferente.
No existe una reacción correcta.
Las mejores señales aparecen al llegar a casa
Más que fijarnos en el momento de la recogida, conviene observar cómo se comporta durante las horas siguientes.
Un animal que ha vivido una estancia positiva suele:
- descansar con normalidad;
- comer como siempre;
- mantener su carácter habitual;
- recuperar rápidamente su rutina;
- mostrarse relajado.
Es posible que duerma más de lo habitual. Eso no suele indicar tristeza, sino que ha vivido días con muchos estímulos nuevos y necesita recuperarse.
Algunos cambios son completamente normales
Durante uno o dos días es frecuente observar pequeñas variaciones.
Puede dormir más.
Beber algo más de agua.
Buscar momentos de tranquilidad.
O, por el contrario, mostrarse especialmente cariñoso.
Todos estos cambios suelen formar parte del proceso de volver a casa.
Lo importante no es que haya estado entretenido
A veces pensamos que una buena estancia consiste en jugar sin parar.
No necesariamente.
Los animales también necesitan descansar, observar, pasear con calma y sentirse seguros.
Un perro agotado no siempre es un perro feliz.
Un gato que ha estado escondido unas horas tampoco significa que haya vivido una mala experiencia.
Cada individuo necesita cosas distintas.
Nosotros también aprendemos de cada estancia
Cuando un perro o un gato vuelve con su familia, nuestra labor no termina.
Nos gusta saber cómo ha sido la vuelta a casa.
Si ha dormido bien.
Si ha recuperado rápidamente sus costumbres.
Si habéis observado algún cambio.
Toda esa información nos ayuda a conocerlo mejor y a cuidar todavía mejor de él en futuras estancias.
La experiencia nos ha enseñado…
El éxito de una estancia no se mide por una fotografía perfecta ni por una despedida espectacular.
Se mide por algo mucho más sencillo.
Por un animal que ha podido comer, descansar, sentirse seguro y ser él mismo mientras esperaba el regreso de su familia.
Porque nuestro objetivo nunca es ocupar vuestro lugar.
Es ofrecerle tranquilidad hasta que pueda volver al sitio donde más feliz es: su hogar, junto a vosotros.
