Hay perros que no lloran, no cojean, no se quejan.
Simplemente cambian.
Dejan de jugar, se mueven más despacio, duermen más de lo habitual, comen con menos ganas o ya no muestran interés por cosas que antes les encantaban. A ese estado solemos llamarlo apatía, pero detrás de esa palabra hay muchas posibilidades distintas.
La apatía no es pereza, ni mal carácter, ni “está mayor y ya está”.
Es una señal de alerta suave, a veces silenciosa, que conviene aprender a leer.
¿Qué entendemos por apatía en un perro?
Un perro apático es un perro que:
- muestra menos energía de lo habitual
- responde poco a estímulos
- parece ausente o desconectado
- reduce su actividad sin motivo aparente
No se trata de un día puntual de descanso, sino de un cambio sostenido en el tiempo.
Posibles causas físicas
Muchas veces la apatía tiene un origen corporal, aunque no siempre sea evidente:
- dolor (articular, muscular, dental)
- fiebre o infección
- problemas digestivos
- anemia
- alteraciones hormonales
- efectos secundarios de medicación
El perro no siempre manifiesta el dolor de forma clara. A veces, simplemente se apaga.
Posibles causas emocionales
Los perros también somatizan:
- cambios en la rutina
- mudanzas o viajes
- ausencia de una persona importante
- llegada o pérdida de otro animal
- estrés continuado
- aburrimiento profundo
En estos casos, la apatía puede ser una forma de retirada emocional.
Apatía en perros mayores
En perros senior, la apatía es especialmente frecuente y a menudo se normaliza en exceso.
Es cierto que el ritmo vital cambia, pero no todo es “cosas de la edad”.
En perros mayores conviene observar:
- si duermen demasiado
- si evitan moverse o levantarse
- si parecen desorientados
- si buscan menos contacto o, por el contrario, más dependencia
El envejecimiento puede venir acompañado de dolor, deterioro cognitivo o inseguridad, y todo eso merece atención.
Qué observar en casa (antes de alarmarse)
Antes de pensar en lo peor, es importante mirar con calma:
- ¿cuándo empezó el cambio?
- ¿ha habido alguna modificación en su entorno?
- ¿come y bebe con normalidad?
- ¿sale a la calle igual?
- ¿responde si le propones algo que le gusta mucho?
La observación consciente es una herramienta de cuidado fundamental.
Cuándo conviene consultar
Es recomendable pedir ayuda profesional si:
- la apatía dura más de 24–48 horas
- va acompañada de falta de apetito
- hay fiebre, vómitos o diarrea
- el perro parece dolorido al tocarlo
- el cambio es brusco o muy marcado

Deja un comentario