¿Qué es el anaplasma? Cuando una garrapata deja huella

Hasta hace no tanto, nosotros tampoco sabíamos qué era el anaplasma. A raiz de una publicación en instagram de un conjunto de perros de caza (setter y bretones), desechados y abandonados porque ya no servían para su «trabajo», descubrimos dos enfermedades: la filaria (haremos una próxima entrada al respecto) y el anaplasma. Sabemos que las garrapatas existen, que hay que quitarlas con cuidado, que pueden transmitir “algo”… pero ese algo muchas veces no tiene nombre hasta que aparece un diagnóstico.

El anaplasma es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Anaplasma, principalmente Anaplasma phagocytophilum. Afecta sobre todo a perros, aunque también puede afectar a personas y otros animales.

🕷️ ¿Cómo se transmite?

A diferencia de la filaria, el anaplasma no lo transmite un mosquito, sino una garrapata infectada.
Cuando la garrapata se alimenta de la sangre del perro durante varias horas, puede transmitir la bacteria.

Por eso es tan importante recordar algo clave:
👉 no todas las picaduras provocan enfermedad, pero algunas sí, y no siempre lo sabemos en el momento.

¿Qué hace el anaplasma en el organismo?

La bacteria ataca principalmente a ciertos glóbulos blancos, alterando el sistema inmunitario. Esto puede provocar una respuesta inflamatoria generalizada y síntomas muy variados, a veces confusos.

Es una enfermedad que no siempre se manifiesta de inmediato, sino que puede aparecer semanas después de la picadura, o incluso permanecer latente.

🐕 Síntomas más frecuentes

Los síntomas del anaplasma pueden ser leves o intensos, y no siempre surgen todos:

  • apatía, decaimiento,
  • fiebre,
  • cojera o dolor articular,
  • rigidez al moverse,
  • falta de apetito,
  • ganglios inflamados,
  • en algunos casos, problemas hemorrágicos o alteraciones en la sangre.

A veces el perro “no está bien”, sin que nos demos cuenta de algo claramente visible. Y eso es lo que lo hace tan difícil de detectar sin pruebas.

¿Es frecuente?

Más de lo que creemos. El anaplasma está muy ligado a:

  • zonas con vegetación, monte, prados,
  • áreas rurales o periurbanas,
  • paseos por el campo, incluso breves.

No es una enfermedad “de perros abandonados” ni “de lugares extremos”: puede afectar a cualquier perro que salga al exterior.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante:

  • análisis de sangre,
  • pruebas serológicas o específicas.

Muchas veces se detecta al hacer una analítica “de rutina” o al investigar un malestar persistente sin causa clara.

Tratamiento

El anaplasma sí tiene tratamiento, generalmente con antibióticos, y suele responder bien si se detecta a tiempo.
Cuanto antes se trate, mejor es la evolución.

¿Se puede prevenir?

No existe una vacuna específica, pero la prevención pasa por algo fundamental:

  • protección frente a garrapatas (collares, pipetas, comprimidos),
  • revisión del perro tras los paseos,
  • retirar las garrapatas correctamente y lo antes posible.

La prevención no es una exageración, ates bien es cuidado básico en entornos en los que las garrapatas están presentes.

Una reflexión final

El anaplasma nos recuerda que el contacto con la naturaleza —tan necesario y tan bello— también exige conciencia y atención. No para vivir con miedo, sino para acompañar mejor.

Conocer estas enfermedades no nos hace alarmistas: nos hace responsables, informadas y más cuidadosas.

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