Después de un pequeño descanso, volvemos con nuevas historias y consejos para cuidar mejor de nuestros peludos. Hoy queremos hablar de algo muy habitual en verano, especialmente en zonas secas o de campo: las hierbas que se adhieren al pelo de los perros durante los paseos… o incluso en plena carretera.

En nuestro regreso desde Cambrils, hicimos una parada en la provincia de Burgos. Allí, tras un breve paseo por una zona de campo aparentemente tranquila, uno de nuestros perros acabó lleno de pequeñas hierbas secas en las patas, entre los dedos y en la zona de la barriga. Algunas eran simples ramitas, pero otras eran esas temidas espigas finas y puntiagudas que pueden clavarse en la piel o meterse en los oídos, ojos o nariz.

¿Por qué son peligrosas?

Las más problemáticas son las espigas de gramíneas (como las de avena loca o cebada silvestre), que se enganchan con facilidad al pelaje y pueden penetrar en la piel o introducirse en cavidades del cuerpo. Una vez dentro, siguen avanzando y pueden causar dolor, infecciones, cojeras o síntomas respiratorios si se inhalan.

¿Cómo evitarlas?

  • Durante los meses de calor, evita zonas de vegetación seca o poco transitadas.
  • Revisa bien a tu perro después de cada paseo, sobre todo patas, axilas, ingles, orejas y hocico.
  • Cepilla suavemente el pelaje con los dedos o un peine adecuado, para eliminar posibles hierbas sin tirones.
  • Si el perro tiene el pelo largo, recortar algunas zonas puede ser útil para reducir el riesgo.
  • Si ves que se sacude mucho la cabeza, cojea o estornuda sin parar, consulta al veterinario: podría tener una espiga clavada.

En Patas Bien Cuidadas estamos muy atentos a este tipo de riesgos. Tras cada paseo hacemos una revisión minuciosa y enseñamos a los tutores a hacerlo en casa, para que aprendan a prevenir sin dañar.

Porque cuidar las patas, los pelitos y cada rincón del cuerpo es también una forma de amar y proteger.

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