Hay perros que huyen cuando te acercas. Que se esconden si intentas tocarlos. Que parecen no querer contacto… hasta que, cuando no los miras, se acercan sigilosos y te huelen. Están ahí, observándote en silencio, esperando poder confiar.
Vivir con un perro miedoso o escapadizo puede ser desconcertante y doloroso, pero también es una oportunidad hermosa para sanar juntos. Porque ese perro no te rechaza: te está pidiendo tiempo, espacio y paciencia.
💔 ¿Por qué se comporta así?
Un perro huidizo no lo es por capricho. Hay muchas posibles razones:
🐾 Traumas pasados, como maltrato, abandono o encierro
🐾 Socialización deficiente durante la etapa de cachorro
🐾 Experiencias negativas con humanos o con otros perros
🐾 Sensibilidad natural a los ruidos, los gestos o los espacios cerrados
🐾 Inseguridad en un entorno nuevo
Muchos de estos perros quieren acercarse, pero no saben cómo hacerlo sin miedo. Por eso, a veces, cuando tú estás relajada, despistada, sin esperar nada… se atreven a acercarse y olerte. Es su forma de decir: “Estoy intentándolo”.
🌿 ¿Qué puedes hacer para ayudarlo?
💛 1. No lo fuerces nunca
Acercarte con la mano extendida, intentar cogerlo, o insistir en acariciarlo solo aumentará su miedo. Para él, eso es invasión. En cambio, respeta su espacio. Si quiere acercarse, que lo haga a su ritmo.
🪑 2. Siéntate en el suelo y sé invisible
A veces, lo más poderoso es hacer nada. Siéntate tranquilamente, lee, respira… y permite que sea él quien te huela, te observe, se acerque y se aleje. Así aprende que no representas una amenaza.
🍖 3. Usa premios suaves y sin contacto
Puedes dejar trocitos de comida cerca de ti, sin mirar al perro ni hablarle. Poco a poco, puede atreverse a recogerlos. No le pidas nada a cambio. Solo deja que el refuerzo positivo haga su trabajo.
👀 4. No lo mires directo a los ojos
En lenguaje canino, el contacto visual prolongado puede ser intimidante. Mira con el rabillo del ojo, parpadea lento o desvía la mirada: son gestos de calma que él puede entender como “todo está bien”.
🗣️ 5. Habla con voz baja y tranquila
Nada de tonos agudos ni palabras aceleradas. Tu energía debe ser como un susurro suave que diga: “No pasa nada, estoy aquí contigo”.
🐕🦺 6. Crea rutinas predecibles y seguras
Los perros miedosos necesitan saber qué va a pasar. Las rutinas les dan estructura y confianza. Paseos tranquilos, horarios estables y un lugar propio para dormir le ayudarán a sentirse protegido.
🧠 7. Celebra cada pequeño avance
¿Se acercó a ti por primera vez? ¿Olfateó tu mano sin huir? ¿Se tumbó cerca? Esos momentos son gigantescos para él. No lo presiones a ir más rápido: valida cada gesto como un acto de valentía.
🌼 Confianza: la flor que brota despacio
El vínculo con un perro miedoso no se construye a base de caricias, sino de presencia, respeto y escucha. Él te está observando siempre. Y si eres constante, silenciosa y amorosa, un día confiará del todo.
Ese primer contacto, esa primera caricia aceptada, ese momento en que decide dormir a tu lado… no se olvida jamás. Porque no solo estás ganando su confianza: estás ayudando a reconstruir su alma.

Deja un comentario