Cuando un perro nos lame, muchos lo interpretamos como un “beso” y, en cierto modo, lo es. Pero detrás de este gesto hay un mundo de instintos, emociones y lenguaje animal que vale la pena descubrir. El lamido canino tiene raíces profundas, que comienzan en los primeros días de vida, cuando los cachorros dependen por completo de su madre.
🍼 El primer lazo: lamido y regurgitación
En la naturaleza, las madres perras tienen un comportamiento instintivo de regurgitar alimento para sus crías cuando comienzan a dejar la leche pero aún no pueden masticar comida sólida. Los cachorros, movidos por el hambre y la necesidad de alimento fácil de digerir, lamen insistentemente las comisuras del hocico de su madre. Este gesto tiene un propósito claro: estimular la regurgitación.
La madre, al notar ese estímulo, regurgita parte de su comida ya digerida y la ofrece a los pequeños. Es una forma de nutrición y cuidado, que además refuerza el vínculo materno. Este acto es común en la naturaleza y también lo practican lobos y otros cánidos.
👅 Las comisuras: un punto clave de comunicación
En lenguaje canino, las comisuras del hocico (los bordes donde se unen los labios) son un punto altamente simbólico y sensible. Al lamer esa zona en otro perro, los cachorros expresan sumisión, respeto y solicitud. Este gesto permanece en su vida adulta:
- Un perro puede lamer las comisuras de otro como saludo o para calmar tensiones.
- Cuando te lame las comisuras de la boca o cerca de ella, está activando ese recuerdo de conexión y cuidado.
Es su forma de decir: “Confío en ti”, “te respeto” o incluso “quiero consuelo”.
💛 Lamido a humanos: ¿regresan a la infancia?
Cuando un perro adulto lame a su humano, no está pidiendo comida regurgitada (¡por suerte!), pero sí está activando la misma emoción de seguridad y amor que sentía de cachorro con su madre. El acto de lamer, especialmente en la cara o las manos, es una forma de:
- Expresar cariño profundo.
- Buscar o brindar calma y equilibrio emocional.
- Conectar contigo desde su instinto más básico.
🤲 El poder de un gesto sencillo
Detrás de un “beso” canino hay historia, instinto y vínculo. Lamernos es su manera de incluirnos en su manada, de decirnos que somos familia, que nos aceptan y que quieren estar cerca. Es un regalo de confianza.
🐾 Más que besos: un legado de amor
Cada lamido es una herencia de su infancia, una caricia del alma, un eco de ese momento en que lamían a su madre buscando sustento y recibían amor. Ahora tú eres su figura de referencia. Tú eres su madre humana, su refugio y su lazo más fuerte.

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