La llegada de un bebé es un acontecimiento emocionante y transformador para cualquier familia, pero también supone un gran cambio para el perro del hogar. Los perros, al igual que las personas, necesitan tiempo y preparación para adaptarse a esta nueva dinámica. Aquí te compartimos algunos consejos para que la transición sea tranquila y segura para todos.

1. Anticipa el cambio

Desde antes de la llegada del bebé, comienza a introducir cambios en la rutina de tu perro. Si va a haber restricciones en ciertas áreas de la casa, como la habitación del bebé, establece esos límites con anticipación para que tu perro los asimile de manera progresiva.

2. Refuerza su entrenamiento

Si tu perro aún no tiene claros ciertos comandos básicos como «sentado», «quieto» o «ven», es un buen momento para reforzar su educación. Un perro bien entrenado es más fácil de manejar en situaciones nuevas y estresantes.

3. Introduce nuevos sonidos y olores

Para evitar que la llegada del bebé sea un impacto abrupto, comienza a exponer a tu perro a sonidos de llanto y juguetes musicales. También puedes dejar que huela ropa de bebé o lociones que planeas usar, para que los nuevos aromas le resulten familiares.

4. Mantén la atención equilibrada

Es importante que tu perro no asocie la llegada del bebé con una pérdida de afecto. Continúa dedicándole tiempo de calidad y premiando su buen comportamiento.

5. Permite encuentros controlados

Cuando el bebé llegue a casa, permite que tu perro lo conozca de manera controlada y supervisada. Déjalo olerlo a una distancia segura y premia su calma con caricias y golosinas.

6. Establece una rutina clara

Los perros se sienten seguros con la rutina, por lo que es recomendable establecer horarios predecibles para su alimentación, paseos y tiempo de juego, incluso después de la llegada del bebé.

7. Sé paciente y observa su comportamiento

Cada perro reaccionará de manera diferente a la presencia de un bebé. Observa sus señales y, si notas signos de ansiedad o incomodidad, busca la ayuda de un profesional para guiar la adaptación de la mejor manera.

Con paciencia y preparación, la convivencia entre tu perro y el nuevo integrante de la familia puede ser armoniosa y enriquecedora para todos.

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