Sacar a pasear a un perro parece algo sencillo: le ponemos la correa, salimos a la calle y dejamos que camine. Sin embargo, muchas veces surge una pregunta importante: ¿Quién debe llevar el control del paseo, el perro o el humano?
La respuesta ideal es que el paseo debe ser un equilibrio entre las necesidades del perro y la guía del humano. No se trata de que el perro arrastre a su dueño por la calle ni de que el humano imponga un control rígido sin permitirle explorar. Debe haber armonía, comunicación y una conducción clara.
¿Por qué es importante que el humano guíe el paseo?
📌 Seguridad: Un perro que tira demasiado o decide el camino puede llevarnos hacia situaciones peligrosas, como cruzar la calle sin control o acercarse a otros perros de forma brusca.
📌 Bienestar mental: Los perros necesitan estructura y límites. Un paseo bien guiado les aporta calma y confianza, reduciendo el estrés y la sobreexcitación.
📌 Vínculo con el humano: Si el perro aprende a seguir nuestra dirección y ritmo, fortaleceremos la relación con él, promoviendo la conexión y el respeto mutuo.
Cómo guiar correctamente un paseo
Para lograr que el paseo sea agradable y equilibrado, sigue estos principios:
1️⃣ Establece un inicio con calma
Antes de salir, asegúrate de que el perro está tranquilo. Si está demasiado excitado, espera a que se relaje antes de colocar la correa y abrir la puerta. El paseo debe comenzar en calma, no con un impulso descontrolado.
2️⃣ Marca el ritmo y la dirección
✔️ Mantén una marcha firme pero relajada.
✔️ Si el perro intenta tirar, detente unos segundos hasta que reduzca la tensión y retoma la marcha.
✔️ Si quieres cambiar de dirección, hazlo con decisión, sin permitir que el perro decida el rumbo en todo momento.
📌 Ejemplo práctico: Si el perro va demasiado adelantado, cambia de dirección de forma inesperada. Esto hará que preste atención a tu movimiento en lugar de seguir avanzando sin control.
3️⃣ Usa señales claras
Para indicar el cambio de dirección o detenerse:
✔️ Usa palabras clave como «vamos», «por aquí» o «espera».
✔️ Acompaña las indicaciones con movimientos suaves de la correa, sin tirones bruscos.
✔️ Refuerza el comportamiento correcto con premios o caricias cuando siga tu indicación.
4️⃣ Permite momentos de exploración, pero con control
Un paseo no debe ser una marcha militar. Los perros necesitan olfatear su entorno, ya que es su forma de conocer el mundo.
✔️ Establece momentos donde pueda parar y explorar, pero sin que él decida detenerse cada pocos metros sin control.
✔️ Si olfatea demasiado tiempo un punto, puedes decir «vamos» y continuar el paseo.
5️⃣ Evita tirones innecesarios
El objetivo no es que el perro camine como un robot pegado a nuestra pierna. Lo ideal es que haya una ligera holgura en la correa, permitiendo que el paseo sea natural y fluido.
6️⃣ Finaliza el paseo con calma
Al regresar a casa, no quites la correa inmediatamente. Espera unos segundos hasta que el perro esté tranquilo. Esto refuerza la idea de que el paseo termina en calma, no con emoción desbordada.
¿Y si mi perro ya está acostumbrado a tirar?
Si tu perro ha desarrollado el hábito de tirar durante los paseos, la clave es consistencia y paciencia. No esperes que el cambio sea instantáneo. Usa refuerzos positivos, corrige con suavidad y premia cuando camine a buen ritmo sin tensión.
Conclusión: el paseo, un equilibrio entre control y disfrute
El paseo no debe ser ni una lucha de poder ni una sesión de total anarquía. El humano debe guiar, pero permitiendo que el perro disfrute y explore.
✔️ Caminar juntos en armonía fortalece el vínculo y mejora el bienestar del perro.
✔️ Marcar dirección y ritmo evita tirones y paseos caóticos.
✔️ Dejar espacios de exploración controlada permite que el perro disfrute sin perder el foco en su guía.
Un paseo bien llevado no solo beneficia al perro, sino que convierte este momento en una experiencia placentera para ambos. 🐕💙

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