Perros tragones: por qué parecen siempre hambrientos y cómo manejarlo

Algunos perros, como los beagles, los golden retrievers o incluso los dobermans, tienen fama de ser verdaderos comedores voraces. No importa cuánta comida les des, parece que siempre quieren más, y algunos incluso intentan arrebatártela de las manos. Si alguna vez te has preguntado por qué ocurre esto y si es una señal de que realmente pasan hambre, aquí te lo explicamos todo.

¿Por qué algunos perros son tan tragones?

  1. Instinto de supervivencia
    En la naturaleza, los antecesores de los perros no sabían cuándo sería su próxima comida, por lo que desarrollaron un comportamiento de “comer todo lo que puedan” cuando tenían oportunidad. Este instinto sigue presente en muchas razas, especialmente en aquellas con una genética más cercana a sus ancestros cazadores, como los beagles.
  2. Genética y predisposición
    Algunas razas están más predispuestas a ser glotonas debido a su genética. Por ejemplo, los beagles y los labradores tienen una mutación en un gen llamado POMC, que afecta la sensación de saciedad. Esto significa que no sienten que están llenos, aunque hayan comido suficiente.
  3. Asociación emocional con la comida
    Si en algún momento de su vida han pasado hambre o han tenido acceso limitado a comida, pueden desarrollar una obsesión por comer, incluso si ahora tienen comida de sobra.
  4. Aburrimiento o ansiedad
    Los perros que no reciben suficiente estimulación mental o física a menudo recurren a la comida como una forma de entretenimiento o para aliviar el estrés. Esto puede dar la impresión de que tienen un hambre constante.
  5. Problemas de salud
    Algunas condiciones médicas, como el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing o parásitos intestinales, pueden hacer que un perro coma más de lo normal o nunca parezca satisfecho.

¿Significa esto que pasan hambre?

No necesariamente. En la mayoría de los casos, estos perros no están realmente hambrientos desde una perspectiva nutricional. Más bien, sus cuerpos o mentes no procesan la sensación de saciedad como deberían, o han desarrollado hábitos que los llevan a buscar constantemente comida.

Sin embargo, si notas un cambio repentino en el apetito de tu perro, pérdida de peso, o comportamientos inusuales relacionados con la comida, es importante llevarlo al veterinario para descartar problemas de salud.


Cómo manejar a un perro tragón

  1. Control de porciones adecuado
    Sigue las indicaciones del veterinario o las recomendaciones del alimento que uses para evitar sobrealimentar a tu perro. Aunque pidan más, no cedas; un perro obeso corre riesgos graves de salud.
  2. Usa comederos interactivos o lentos
    Los comederos con obstáculos, como los comedores lentos o los juguetes dispensadores de comida, obligan al perro a comer más despacio. Esto no solo mejora la digestión, sino que también les da tiempo para sentir saciedad.
  3. Divide las raciones diarias
    En lugar de dar una o dos comidas grandes, divide la cantidad diaria en tres o cuatro raciones más pequeñas. Esto ayuda a que no pasen largos períodos sin comer, reduciendo la ansiedad.
  4. Dales alimentos ricos en fibra
    Consulta con tu veterinario sobre añadir alimentos ricos en fibra a su dieta. La fibra puede ayudar a que se sientan más llenos sin aumentar la cantidad de calorías.
  5. Estímulo físico y mental
    Un perro cansado es menos propenso a obsesionarse con la comida. Asegúrate de que tu perro reciba suficiente ejercicio físico y mental: paseos largos, juegos, y actividades que lo mantengan ocupado.
  6. Evita reforzar el comportamiento
    Si tu perro te pide comida constantemente o roba de la mesa, ignóralo. Refuerza el buen comportamiento premiándolo solo cuando no esté obsesionado con la comida.
  7. Premios saludables y en pequeñas cantidades
    Si usas premios para entrenar, opta por alternativas bajas en calorías y dáselos en trozos pequeños. Así no añadirás demasiadas calorías extra a su dieta.

Conclusión

Un perro tragón no necesariamente pasa hambre, pero sí necesita ayuda para regular su comportamiento. Entender por qué tienen este apetito voraz —ya sea por genética, instinto o aburrimiento— es el primer paso para manejarlo de forma efectiva. Con las estrategias adecuadas y algo de paciencia, puedes ayudar a tu perro a comer de manera más equilibrada y, sobre todo, a llevar una vida saludable y feliz. 🐾

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